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La presente Cartilla de Orientación elaborada por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, en coordinación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, nos recuerda que el aislamiento social obligatorio por el Estado de Emergencia por el COVID-19, no puede justificar ninguna forma de violencia.
Para ello el Estado ha implementado diferentes canales de información y atención. Infórmate ahora!

Descarga la CARTILLA COMPLETA de 18 págs. en el siguiente enlace: Violencia-COVID19

El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, hace llegar a la Sub Gerencia de Población, Desarrollo Social e Igualdad de Oportunidades de la Gerencia Regional de Desarrollo e Inclusión Social del Gobierno Regional de Tacna, la siguiente Cartilla de Pautas pata Prevenir situaciones de violencia en las parejas durante la vigencia del actual Estado de Emergencia.

El Programa Nacional Aurora nos presenta de forma amigable, una serie de recomendaciones para tomar en cuenta durante el aislamiento social obligatorio. Todos juntos podemos prevenir y erradicar la violencia contra la mujer y los integrantes del grupo familiar. Recordemos y demos a conocer los números telefónicos en caso de se presenten casos de violencia: Comisaría (105) y Línea 100. Ésta última cuenta además con el Chat100, por las cuales se ofrece también soporte psicológico las 24 horas.

Puedes descargar la Cartilla: Vivamos sin Violencia aquí.

La Ley 30364 distingue cuatro tipos de violencia: violencia física, violencia psicológica, violencia sexual y violencia económica o patrimonial, definida como “la acción u omisión que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de cualquier persona”.

La violencia económica o patrimonial en nuestro país resulta más común de lo que se piensa y afecta a muchas familias. Este tipo de violencia puede pasar desapercibida debido a que no deja huellas evidentes como las agresiones físicas, siendo a veces difícil de identificar y sancionar.

Las instituciones que atienden el tema deben incorporar en sus respectivos registros este nuevo tipo de violencia, lo que implica modificar fichas, formatos y bases de datos; labor que a la fecha pocas han efectuado, como es el caso del Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual (PNCVFS) del MIMP, que efectivamente la viene recogiendo a partir del año 2017.

¿De qué manera se manifiesta la violencia económica o patrimonial?

Según la ley, puede tener las siguientes manifestaciones:

  • Perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes;
  • Pérdida, sustracción, destrucción, retención o apropiación indebida de bienes o derechos patrimoniales;
  • Limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer necesidades;
  • Evasión del cumplimiento de las obligaciones alimentarias;
  • Limitación o control de los ingresos, y
  • Percepción de un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo.

¿Qué se entiende por violencia económica o patrimonial en el ámbito privado?

Este tipo de violencia se refiere a la restricción o limitación de bienes y recursos de una persona hacia la familia, sin importar su naturaleza o quién la genera. Afecta a todo el grupo familiar, especialmente a mujeres, niñas/os, adolescentes y personas adultas mayores. El problema se agrava cuando se suma a otros tipos de violencia, por ejemplo, la violencia física, psicológica y/o sexual.

Es común considerar que quién tiene el dinero, tiene el poder y, generalmente en nuestro país quienes tienen mayor ingreso son los hombres. Es por ello que cuando una mujer sufre violencia económica o patrimonial no siempre es porque no tenga un trabajo remunerado, sino que su pareja tiene mayor ingreso y es quién toma las decisiones sobre los gastos en la casa.

Una mujer es violentada económicamente cuando se le niega el dinero suficiente para solventar las necesidades básicas para sus hijos, como la alimentación, vivienda, vestimenta, educación, salud, entre otros. También cuando, de alguna manera, se le impide trabajar de manera remunerada o cuando se le exige rendir cuentas y/o comprobantes de pago  por las compras que realiza para cubrir necesidades de su familia; o tras la separación, se le niega o regatea las pensiones alimenticias.

Casos atendidos de violencia económica o patrimonial en los servicios del MIMP

El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), desde el 2017 registra este tipo de violencia. Esta incorporación en los formatos y bases de datos es un importante logro, sin embargo ocurre que durante el procesamiento, donde se prioriza los tipos de violencia según gravedad, la violencia económica, poco entendida aún, suele desaparecer.

En el año 2017 se registraron 433 casos de violencia económica en los CEM, casos que aparecen como tal  porque fueron atendidos de manera exclusiva, es decir, sin asociación a ningún otro tipo de violencia. No obstante, los casos atendidos de manera simultánea con otros tipos de violencia, resultaron 12 veces una cifra mayor.

Del análisis que hizo el Observatorio se pudo evidenciar variables de respuesta múltiple que reflejan la realidad de la problemática, teniendo en cuenta que una víctima de violencia puede ser afectada por varios tipos de violencia, de diferente tipo de riesgo.

Según la base de datos del PNCVFS, en los Centros Emergencia Mujer (CEM) el 2017 se registró un total 95 mil 317 casos de violencia familiar y/o sexual a nivel nacional, de los cuales se pudo identificar los siguientes casos relacionados a violencia económica o patrimonial.

Fuente: observatorioviolencia.pe

Según los datos del INEI y del Programa Nacional contra la Violencia Familiar y Sexual del MIMP, la violencia contra las mujeres es un problema latente en el Perú, sin embargo, todavía no conocemos la magnitud de sus consecuencias en nuestra sociedad. Debido a que los efectos de la violencia abarcan diversas dimensiones, es difícil identificar y calcular todos los costos posibles y pérdidas que ocasiona.

Por encargo del MIMP, el investigador Wilson Hernández realizó un estudio para medir el impacto de la violencia contra las mujeres en base a la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES). El objetivo del estudio fue evaluar el impacto en mujeres víctimas de violencia ejercida por el esposo o compañero sobre diversas variables de interés, como la salud, educación y trabajo.

En la primera parte, el investigador revisa los estudios relacionados al tema y clasifica el impacto de la violencia en tres grandes grupos: a) sobre los ingresos, b) sobre la salud física y mental de las mujeres víctimas, y c) sobre la salud de los hijos e hijas de mujeres víctimas.

En la segunda parte, encontramos una evaluación del costo de la violencia en la que el autor utiliza una técnica denominada emparejamiento estadístico el cual permite medir cuál es el impacto de la violencia a partir de la pregunta: ¿qué hubiera pasado si la mujer no hubiese sido víctima de violencia?

Impactos de la violencia contra las mujeres

  1. Impacto en los ingresos de las mujeres
    Díaz y Miranda (2010) señalan que la violencia contra la mujer tiene un costo expresado en varios indicadores económicos, le atribuyen una perdida promedio que varía ente 1,150 y 1,523 soles sobre los ingresos laborales por año. Este impacto equivale a recibir entre 1.5 y 2 remuneraciones mínimas menos por año. En Colombia la violencia hace perder el 70% de ingresos a las mujeres y las aleja del mercado laboral. El desempleo es 8% más alto en las mujeres de hogares con violencia.
    El efecto que tienen los ingresos sobre la violencia contra la mujer ha sido probado, en escenarios particulares como los programas de transferencia condicionada (por ejemplo el Programa Juntos). La mayoría de evaluaciones de impacto atribuye a estos  programas el efecto de reducir la violencia contra las mujeres. Un estudio en el Perú señala un 9% de reducción en violencia física y 11% de violencia económica, en poblaciones beneficiarias. Sin embargo, difícilmente estos programas podrán mantener su impacto si no se modifican otros factores que también influyen en las condiciones estructurales como el nivel de educación de la mujer, la diferencia de educación en la pareja, las dinámicas de poder en la relación, entre otros.
    Parece ser que es la continuidad del dinero en manos de la mujer la que garantiza el impacto. Programas de micro créditos dirigidos a mujeres, por ejemplo, han reducido a la mitad el riesgo de ser víctima de violencia luego de dos años de aplicado. En el Perú se calcula que cada año se pierde alrededor de 3.7% del PBI por efecto de la violencia hacia las mujeres. La relación entre violencia e ingresos parece clara.
  2. Impacto en la salud física y mental
    La violencia contra las mujeres impacta negativamente en varios indicadores de salud. Por ejemplo, tienen un 7% más de probabilidades de tener complicaciones durante el parto y un 4% más de contagio de enfermedades de transmisión sexual.
    Uno de los factores desencadenantes de la violencia es el consumo de alcohol de parte de los hombres, varios estudios señalan que la razón más común que según las mujeres desencadenan la violencia fue que su pareja estaba bajo los efectos del alcohol o de drogas. La relación entre violencia y alcohol ha sido también identificada en el sentido opuesto, es decir, cuando su consumo baja la violencia igualmente disminuye.
    La relación entre violencia y salud mental es directa. Más de la mitad de mujeres en situación de violencia en Paraguay, el Salvador, Nicaragua, Ecuador y Jamaica reportó tener ansiedad o angustia tan graves que no podían completar su trabajo o cumplir otras obligaciones. El 76% de mujeres víctimas indicó vivir con miedo constante, y entre el 64% y 68% señala tener miedo de sufrir más violencia. El efecto de la violencia sobre la depresión es fuerte, casi duplica la probabilidad de depresión en mujeres e incluso lo hace bajo condiciones particulares como la del embarazo.
  3. Impacto sobre la salud de los hijos e hijas de mujeres víctimas de violencia
    Se ha sugerido que la violencia se transmite de una generación a otra, el estudio tiene dos perspectivas en esta línea de investigación. La primera estudia el impacto mismo sobre las hijas e hijos en indicadores de salud y educación, y la segunda se focaliza en lo que se ha denominado la transferencia intergeneracional de la violencia.
    El impacto de la violencia contra las mujeres sobre la salud de los hijos probablemente se deba a la somatización de la tensión que absorben en el hogar. En Colombia detectaron un mayor número de enfermedades respiratorias, fiebre y enfermedades diarreicas agudas en niños con madres víctimas de violencia. Asimismo, detectaron que los niños cuyas madres fueron violentadas por su pareja tienen no solo un mayor retraso escolar sino también una menor asistencia a clases.
    De otro lado, se produce lo que se conoce como la trasferencia intergeneracional de la violencia, es decir, la propensión en las mujeres en situación de pareja a ser víctimas de violencia cuando sus madres también lo han sido.
    En el Perú,  haber sido agredida en el hogar o testigo de maltrato entre sus padres aumenta la probabilidad de una mujer entre 12% y 15% de ser maltratada por su pareja, especialmente con agresiones físicas. Las mujeres de hogares en los que la madre era agredida por el padre tienen un 66% de probabilidad de sufrir algún tipo de violencia de parte de su pareja, en tanto que las de hogares sin violencia solo tienen una probabilidad de 38%.
    Las causas de la violencia contra las mujeres son diversas, no están centralizadas en determinadas características de la mujer o del hombre sino que varían en diversos aspectos sociales y económicos, ahí radica su complejidad y la dificultad para reducirla.

Estudio de Impacto de la violencia contra la mujer en el Perú

El  mayor impacto sobre la mujer violentada se registra en su salud mental. La ENDES incluye una batería de preguntas para medir lo que llama deseabilidad social y depresión. La deseabilidad recoge diversos aspectos psicológicos que miden si la mujer busca presentarse de forma más valorada socialmente, tiene 10 preguntas.

El índice de depresión incluye depresión reciente (últimos 14 días) y depresión de corto plazo (últimos 12 meses), con 9 preguntas. El impacto de la violencia contra las mujeres aumenta en 13% su falta de deseabilidad social y en 31% la depresión reciente frente al grupo de mujeres que no sufrieron violencia.

El resultado sugiere que la violencia daña la imagen propia de la mujer (deseabilidad social) pero genera costos mayores y más amplios en la forma en que la mujer se interrelaciona con sus redes familiares, amicales, laborales y en general con los otros.Es este el mecanismo que propicia distanciamiento, aislamiento, pérdida de oportunidades, entre otros.

Fuente: observatorioviolencia.pe

Una de las máximas expresiones de violencia contra las mujeres es el feminicidio, perpetrado por la pareja o expareja. Este es el último acto de un continuum de violencia familiar, que culmina en el asesinato de una mujer a manos de su pareja o de un extraño, y que puede suceder en el ámbito público como en el privado. A este tipo de feminicidio se le denomina feminicidio íntimo.

La tentativa de feminicidio ocurre cuando la pareja, ex pareja o un extraño, realiza actos dirigidos a quitarle la vida a una mujer, pero no lo logra.

En el Perú entre setiembre de 2009 y setiembre de 2018, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, registro 1 525 tentativas de feminicidio y 1 106 feminicidios. De enero a setiembre de 2018, registró 103 feminicidios y 217 tentativas de feminicidio. Los datos son mayores a los registrados en el 2017, que fueron 94 feminicidios y 175 tentativa.

¿De qué manera impacta a la mujer haber sido víctima de violencia con riesgo de feminicidio?

Wilson Hernández, en su estudio Determinantes y evaluación del riesgo (2018), hace una aproximación a las consecuencias de la violencia con riesgo de feminicidio en los últimos doce meses, específicamente en la salud física y mental de las mujeres víctimas, y de sus hijos. Asimismo, hace un cálculo de los años de vida perdidos por muerte prematura y por haber sido víctima de violencia durante un tiempo.

Consecuencias físicas y mentales

Una mujer que es víctima de violencia con riesgo de feminicidio, sufre consecuencias físicas que afectan su salud mental de tres maneras: depresión y aumento de la depresión (falta de energía, ansiedad, cambios en el apetito, problemas de concentración, alteraciones del sueño, entre otros.), por lo tanto, significa un alto impacto, porque le puede causar dificultades significativas en su vida cotidiana.

Estar expuesta a la violencia con riesgo de feminicidio aumenta la hipertensión. Genera cambios en el consumo de alcohol y cigarros, puede aumentar el consumo, o puede incorporar el hábito de fumar en su vida diaria. Estos efectos, están generalmente relacionados: la depresión y el estrés, inciden en la hipertensión y el consumo de alcohol y cigarros.

El efecto en la salud de los hijos e hijas de una mujer, que ha estado expuesta a violencia con riesgo de feminicidio, es el aumento de la incidencia de diarreas recientes, y fiebre y tos en las últimas dos semanas.

Consecuencias en los años de vida

Otro análisis realizado por Hernández, es sobre el impacto de la violencia, en los años de vida y de vida saludable que se pierden por feminicidio, o por haber vivido un tiempo bajo violencia. Entre el 2011 y el 2015, se perdieron 16 567 años de vida. Solo en el 2015, se perdieron otros 135 mil años como consecuencia de las dolencias y enfermedades asociadas a estar expuesta a violencia con riesgo de feminicidio. El cálculo por este feminicidio tiene dos componentes. De un lado, los años que pudo haber vivido una mujer de no haber sido asesinada y, del otro lado, el efecto negativo (en años) que significó haber vivido bajo probabilidad de haber sido víctima de feminicidio. A estos dos aspectos Hernández les denomina, Años Perdidos debido a Muerte Prematura (APMP) y Años de Vida Saludable perdidos (AVISA).

Fuente: observatorioviolencia.pe

El 25 de noviembre conmemoramos el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, creado en 1999 por las Naciones Unidas, organismo que lidera los esfuerzos de los diferentes estados, para erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

La institucionalización de este día, tiene antecedentes en diferentes momentos históricos en que se ha puesto de manifiesto la grave situación que enfrentan las mujeres en el mundo, y la necesidad de adoptar medidas para garantizarle el derecho a una vida libre de violencia.

En 1981, el Primer Encuentro Feminista de la Latinoamérica y del Caribe (Bogotá) declaró el 25 de noviembre Día Internacional contra Violencia hacia la Mujer, en conmemoración del asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal (Las Mariposas), tres activistas de la resistencia contra la dictadura de Rafael Trujillo en Santo Domingo.

Fuente: observatorioviolencia.pe